Nuestro Bloque, Nuestro Mundo: Un punto de vista sobre la Plataforma Global desde Nueva York

Kazembe Balagun (Project manager at Rosa Luxemburg Foundation)

Lorena Zarate de la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad se encuentra con la organización local de gente sin hogar Picture the Homeless en una acción para pedir la creación de una organización de gestión comunal de la tierra en suelo vacante en East Harlem.

Para darles una idea de la necesidad de plantear la demanda del Derecho a la Ciudad en un lugar como los Estados Unidos, es importante tener en cuenta que, a pesar de la creciente crisis inmobiliaria en las ciudades y una gran crisis de desalojos  que vio a 9.3 millones de Estadounidenses perder sus casas, ninguno de los principales candidatos presidenciales se centró en la cuestión de la vivienda en sus plataformas políticas. El actual Presidente Donald Trump ha despreciado las ciudades al nombrar a un antiguo cirujano como jefe de vivienda y a su antiguo organizador de partido como gestor regional de vivienda para Nueva York, dónde se encuentra el mayor stock de vivienda pública del país.

Hasta en un ambiente difícil como el actual, los activistas por el Derecho a la Ciudad tienen más oportunidades y potencial que nunca antes para transformar el paisaje urbano. Una oportunidad clara es la popularidad del concepto de ciudades “santuario”. Si bien este término se refería originalmente a la defensa del derecho de los inmigrantes a quedarse, los activistas están usando este espacio para expandir el concepto e incluir la promoción de la renta controlada, fortalecer el transporte público y asegurar la justicia racial para todos. Y con el ascenso de alcaldes progresistas en lugares como Jackson, Mississippi conectados con sus contrapartes en ciudades como Barcelona, estamos observando  solidaridad internacional en tiempo real.

La reciente reunión de la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad en Nueva York mostró el impacto y la importancia de la acción coordinada y los esfuerzos en incidencia. Parecido al éxito en incorporar la reivindicación del Derecho a la Ciudad dentro del proceso de Habitat III de Naciones Unidas, los activistas de Norte América han estado construyendo una consciencia colectiva entorno al Derecho a la Ciudad mediante la campaña “Nación Inquilina”, que construye puentes entre comunidades rurales y urbanas, y conecta comunidades entre Estados Unidos y Canadá en materia de justicia racial y de vivienda.

A medida que la Plataforma Global continúa desarrollándose, la cuestión de los desalojos debe ser abordada asegurando el cumplimiento de los mandatos internacionales por parte de los estados y desarrollando iniciativas locales para dejar de tratar la vivienda como una mercancía y fortalecer el derecho colectivo a la vivienda.


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