El ejercicio de los derechos

Una visión desde el urbanismo y la ordenación territorial

El 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los 50 años de la publicación de “El derecho a la ciudad”, de Henri Lefebvre, nos parecía, para la revista Crítica Urbana, un marco adecuado para reflexionar y presentar experiencias de hoy, relacionadas con la defensa de los derechos, desde miradas y espacios de trabajo bien diferentes.

A pesar de la ya larga trayectoria de la Declaración de los Derechos Humanos, asociados a los Derechos Civiles y Políticos y los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, así como la influencia de Lefebvre con la conceptualización del Derecho a la Ciudad, para gran parte de los profesionales que trabajan en la trasformación física de nuestros entornos-es decir en la planificación, el diseño y ejecución de los proyectos de construcción y edificación-los derechos se asocian a lo “social”, pero no a la práctica que realizan. Esto se ve agudizado porque el ejercicio de los derechos no aparece ni en los marcos legales, ni en los instrumentos o los programas de donde provienen las inversiones, o esta relación se pierde en el camino. De hecho, con frecuencia la construcción de viviendas y equipamientos se entiende desde los presupuestos y la gestión general del Estado como inversión en construcción y del mercado de la construcción y no como una cuestión social, ambiental o cultural, esta visión ha generado fuertes desequilibrios territoriales.

El conocimiento y la co-creación de contenidos que relacionan la práctica profesional y ciudadana con los derechos es una tarea que tiene un gran poder transformador, en la medida en que desde la experiencia específica y puntual se halla, en los derechos, una base reivindicativa integral y sólida. Permite (re)politizar las decisiones desde las administraciones sobre el objetivo y los efectos de cuestiones como los usos, la localización, la seguridad de la población, el patrimonio. Permite también, desde la ciudadanía, legitimar o no estas decisiones. Los derechos humanos, y con mayor fuerza el derecho a la ciudad, se enfrentan a procesos estructurales como la especulación, la privatización y la mercantilización de determinados espacios estratégicos para el mercado inmobiliario, extractivo o de la energía.

Una revista colaborativa

Crítica Urbana nace de la preocupación, desde la perspectiva del urbanismo y la ordenación territorial, por el avance en el vaciado de contenidos de la lucha contra la desigualdad, que relativiza y neutraliza un conflicto social evidente e injusto. Unido a ello, el creciente conocimiento público de los procesos de corrupción relacionados con procesos urbanizadores ha generado más desapego de la política que una mayor convicción por exigir los derechos y el bien común al Estado.

Es por ello que los temas programados para el primer año, buscan un reencuentro con cuestiones básicas para la crítica de nuestra realidad urbana y territorial. Con un primer número sobre Ética, seguido por este segundo número “El Ejercicio de los derechos” como elemento constituyente de la causa y fin para la práctica profesional y ciudadana, que será complementado en los siguientes números con los temas de: La política, La propiedad y Lo legal y lo legítimo.

Uno de los factores más difíciles de contrarrestar hoy es la escasez de tiempo. La revista está escrita por personas implicadas en problemas y conflictos urbanos y busca servir de herramienta y espacio de reflexión basado en las prácticas.  Se pensó en un contenido que sin perder rigurosidad, se desarrollara de manera breve. Creímos suficiente esta estrategia; sin embargo, en este corto periodo, hemos comprobado que las personas que participan en la confrontación directa, en la judicialización de los derechos, no cuentan con el momento para sistematizar, para detenerse y escribir sobre ello, lo que nos presenta un desafío en términos de lenguaje y formato para incorporarlos.

Finalmente, aunque Internet permite saltar barreras físicas y unir personas de distintas partes, lo difícil es crear ese puente, traspasando las lógicas del mercado de este medio y llegar a las comunidades y personas que trabajan en la defensa de su patrimonio, ciudades y territorio.

Creemos necesario mostrar lo común de las reivindicaciones locales en distintos lugares y países, porque ayuda a acelerar procesos. Conocer otras miradas, experiencias similares permite entender que los problemas y causas son comunes, que los derechos vulnerados son los mismos y así consolidar conocimientos, convicciones y sentirse parte de un grupo de personas que se mueven por las mismas causas.

Artículo de Maricarmen Tapia Gómez. Directora revista Critica Urbana www.criticaurbana.com


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